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No puedo con todo

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Ni tú tampoco

Por algún motivo creemos que tenemos que ser fuertes (sea lo que sea que signifique eso) y aguantar con todo lo que nos ocurra sin que nos afecte y, además, tener que seguir haciendo de todo.

Ahí, sin autoexigencia casi.

Pero es que para acabar de poner el tema rico y sabrosón, lo tenemos que hacer perfecto y tenemos que ser perfectos (de nuevo, sea lo que sea que signifique eso).

Ahí, sin perfeccionismo casi.

Pero es lo que hemos aprendido de pequeños.

Cuantas más actividades extraescolares, mejor.
Cuantos más deberes, mejor.
Cuanto más comas, mejor (Dios qué peligro!).
Cuantas más notas con un 10, mejor.
Cuanto más… mejor.

Productividad tóxica

Todo esto nos lleva a la casi inevitable consecuencia de juzgarnos por las cosas que no hacemos en lugar de por las cosas que hemos conseguido.

Culpabilidad como forma de vida, vida perdida por el trabajo y la autoestima.

Que seas capaz de hacer algo no implica que hacerlo. Que no seas capaz de hacer algo no implica que tengas que aprenderlo.

Estos conceptos rompen con todos los esquemas que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida, pero si los analizas detenidamente tienen todo el sentido del mundo y puede que hasta pienses “ya lo sé eso!”. 

Lo aplicas?

Nunca serás suficiente si lo que consideras suficiente es la perfección. Nunca descansarás si lo consideras una pérdida de tiempo.

Pregúntate si detrás de toda esta productividad o adicción al trabajo, no hay algo que estés intentando evitar. Si es así, la situación no cambiará.

Ansiedad de alta funcionalidad

Hay un tipo de ansiedad que cuesta mucho de identificar porque las personas que la padecen “pueden con todo” y creen poder controlar esta emoción. Es la ansiedad de alta funcionalidad. 

Este tipo de ansiedad se presenta, mayoritariamente, en personas a las que les cuesta decir que no y/o pedir ayuda cuando tienen algún problema o dificultad. Por este motivo también es difícil que acudan al psicólogo. Agotamiento, irritabilidad y la sensación de que algo no anda bien es lo más común, aunque todo el mundo te diga lo contrario ya que, cumples con tus obligaciones, eres responsable, se te da bien todo y no te falta de nada.

Es cierto que no es una ansiedad limitante (sigues haciendo de todo) pero sí que mengua tu calidad de vida con dolores de cabeza, insomnio, estrés… 

Lo más probable es que el bucle en el que se encuentran refuerza su identidad de persona resolutiva y altamente capacitada para ser tan productiva y por lo tanto, la creencia de que se necesita tener esta ansiedad para funcionar. 

La realidad en cambio, es que este tipo de ansiedad a largo puede llevar justo a lo contrario debido a la sensación de soledad e incomprensión del entorno.

Soluciones

Como persona con ansiedad de alta funcionalidad te estarás preguntando:

  • Genial, soy yo. Y ahora qué hago?

Para empezar, mejora tu diálogo interno. Eso se puede conseguir de varias formas, pero la que hará que los resultados se mantengan durante más tiempo es mejorar tu autoestima y modificar tu autoconcepto.

Sé consciente que no puedes con todo y que eso es algo maravilloso. Si pudieras con todo y no lo hicieras, te vendrían pensamientos de que eres un vago, mala persona, que no eres suficiente… Si aceptas que no puedes con todo (o incluso mejor, no quieres) la culpabilidad directamente desaparece.

Distanciate de tu propio pensamiento. No seas protagonista de lo que piensas, sé espectador. Es complicado, están dentro de ti y con tu propia voz, pero hay técnicas que te permiten conseguirlo, como por ejemplo la defusión cognitiva.

Es posible que al principio las técnicas de relajación te pongan más nervioso que otra cosa, no te fuerces a hacerlas. De momento. Primero tienes que sentirte cómodo con el descanso y no verlo como una pérdida de tiempo.

Rebaja tus propias expectativas o al menos, ignora las del entorno. La única persona a la que debería preocuparte decepcionar es a ti mismo. Y para no hacerlo tienes que ser fiel a ti mismo y para ello debes conocerte tanto como puedas. 

Todo esto, y mucho más, lo explico en el curso sobre ansiedad al que puedes acceder desde aquí, pero quiero recordarte que no hay nada mejor que visitar al psicólogo para que te acompañe en todo este proceso.

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