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No nos flipemos con la responsabilidad afectiva

woman comforting desperate girlfriend and embracing gently

Quiero dejar claro, antes de empezar, que esto es únicamente mi opinión y nada más. No es la verdad, ni la realidad, ni ciencia. No me estoy basando en ningún artículo científico que argumente que fliparse con la responsabilidad afectiva es algo negativo.

De modo, que si no estás de acuerdo, genial. Me encantaría saber tu opinión ya sea en los comentarios aquí debajo, por correo o por redes.

Ahora bien, supongo que para empezar a defender esta opinión primero debería definir el concepto de responsabilidad afectiva.

¿Qué es la responsabilidad afectiva?

Podríamos definir la responsabilidad afectiva como el cuidado de las relaciones interpersonales (es decir, con los demás) a través de la comunicación y la expresión emocional, teniendo en cuenta que lo que decimos y hacemos tiene unas consecuencias o efectos en la otra persona.

Esto permite crear relaciones afectivas basadas en el respeto y la empatía, igualitarias, y sin manipulación emocional, como podrían ser el ghosting, gaslighting, breadcrumbing… y un montón más de términos en inglés.

Algo muy necesario en una sociedad machista y sin habilidades emocionales (óptimas), por lo que gran parte de las relaciones se basan en estas dinámicas. Es esencial para mantener una relación afectiva sana, pero si te pasas de rosca…

La responsabilidad afectiva llevada al extremo

Parece que a priori no hay nada de malo en la responsabilidad afectiva y que todos deberíamos tener un máster en esta habilidad. El problema viene cuando las personas que no tienen ningún problema para relacionarse, que ya tienen estos valores de igualdad, respeto y responsabilidad, se empiezan a culpar de la reacción que tienen los demás.

Personas con ansiedad, con baja autoestima o con dependencia emocional también pueden ser víctimas de aquella persona narcisista que se aprovecha del ansia de ser responsable afectivamente, para manipular emociones.

Se te ha pasado alguna vez por la cabeza algo como…:

«¿Qué habré dicho/hecho para que se lo tome tan mal?»

«¿Qué puedo decir/hacer para arreglar mi metedura de pata?» (sin haber metido la pata en realidad)

Hay una línea muy fina entre una persona con responsabilidad afectiva sana, y una persona que se ha flipado con la responsabilidad afectiva y es mucho más vulnerable de ser víctima de gaslighting, chantaje emocional o victimismo de la otra persona.

¿Cómo utilizar la responsabilidad afectiva sin fliparnos?

  • Aprende a identificar emociones: Tanto las tuyas como las de los demás. Es una habilidad esencial para ser asertivo, sin ello es imposible que lo seas. Si te cuesta, siempre puedes preguntar. Es mucho mejor preguntar que reprochar.
  • No eres responsable: Tócate las cookies. A esto me refiero con que la responsabilidad afectiva es una habilidad que mal llevada es arriesgada, ya que no eres responsable de las emociones de los demás y ellos no son responsables de tus emociones. Es que es posible que ni tú seas responsable de tus emociones (en el sentido de causante). Eres responsable de lo que dices y haces, y de como lo dices y lo haces. NADA MÁS.
  • Aprende los derechos asertivos: Para poder defenderlos cuando no te los respetan y también, para respetar los derechos asertivos de los demás.
  • Conoce tus valores: Conociendo tus valores podrás ser mucho más coherente con lo que expresas y haces, a la larga es mucho más probable que acabes en el entorno en el que te sientas más cómodo, respetado y entendido. Estarás dando un mensaje y una imagen más clara, a ti mismo y a los demás, sobre ti.

Cuidado

Aunque el concepto surgió en la década de los 80, ha retomado popularidad en los últimos años como respuesta a las nuevas formas de relacionarnos (lo que incluye nuevas formas de manipulación emocional). Lo que ocurre es que no es un concepto cerrado y falta muchísimo para que lo sea.

Esto hace que debamos tener mucho cuidado hacia dónde queremos llevar este concepto que por el momento sigue buscando su espacio en nuestra sociedad.

Yo por mi parte, seguiré con mi cinismo y mi sentido del humor, teniendo claro que no es mi responsabilidad la reacción de los demás y respetando siempre que pueda los límites que me han puesto.

Creo que es mucho más interesante (y coherente) esto último, aprender a poner límites y a respetar los límites de los demás.

Aprender a decir «no», aprender a decir «esto me ha hecho sentir así» (muy distinto a «esto QUE TÚ HAS HECHO me ha hecho sentir así»), aprender a pedir perdón si es necesario y dar las gracias cuando sea merecido, aunque digan lo contrario.

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