Cómo ayudar a alguien con ansiedad

Es común que familiares o amigos de personas con ansiedad no sepan cómo actuar ante esta situación y, aunque tengan la mejor de las intenciones, sus actos pueden incrementar y/o reforzar el problema

Las personas con ansiedad puede que sientan vergüenza, culpabilidad, miedo a que las rechacen o simplemente no quieren que los demás se preocupen y esconden lo que les pasa. Por eso es posible que cambien su forma de actuar, quizás ya no quieran salir tanto y ponen excusas o están más irritables, más a la defensiva.

Entonces, ¿qué hacer para ayudar a alguien con ansiedad?

Escucha de forma activa y no juzgues ni trivialices la situación. Intenta entender por lo que está pasando y acompáñala. Mostrar interés no es malo, pero no insistas en conseguir respuestas, con tu compañía es más que suficiente.

Evita las conglomeraciones, y ten en cuenta que tres son multitud. Una cosa es tener compañía y la otra es que se sienta observada y crea que está «montando un numerito», lo que aumentará su vergüenza. Lo ideal es que busques un lugar donde os podáis sentar los dos y poder acompañarla. Para eso no hace falta decir nada, solo con darle la mano ya basta para que la otra persona sepa que no está sola y que le ofreces su ayuda.

Empatizar con la persona no significa empezar a describir la situación y los síntomas desagradables para que sepa que nos hemos informado del tema y nos preocupamos. No. De hecho, podría mantener el problema durante más tiempo.

Mantén la calma por lo que más quieras. Acompañar hacia la calma, no hacia la angustia. Si empiezas a tener ansiedad es mejor que te alejes en lugar de alimentaros de la ansiedad del otro sin parar.

Si necesitas hablar, que sea para analizar la situación de la forma más objetiva posible. Utiliza una voz clara y calmada para ello. La ansiedad hace que nos paralicemos por que vemos la amenaza mucho más grande lo que en realidad es, de modo que hay que animar a hacerle frente a través de la objetividad.

Refuerza las herramientas que la persona tiene. La ansiedad también hace que infravaloremos nuestros propios recursos y fortalezas, de modo que recordarle otra situación similar en la que ha sido capaz de superarla y hacerle ver que tiene herramientas que funcionan cerrará el abismo entre la amenaza y ella.

No evitar el problema. A eso se le llama sobreprotección y solo sirve para aliviar a corto plazo la ansiedad y reforzar el problema a largo plazo, ya que la mayoría de situaciones no se solucionan solas y tarde o temprano hay que enfrentarse a ellas.

Comentarios prohibidos

Supongo que no hace falta que lo repita, ya que si estás aquí entiendo que lo que quieres es ayudar, pero por si hay algún extraviado, lo digo: NO JUZGUES. Ni comentarios irónicos, ni trivializar, ni el típico «espabila que no es para tanto» para quitar hierro al asunto.

Recuerda que la persona con ansiedad ya se siente avergonzada y culpable por creer que no es capaz de manejar la situación y por tener ansiedad, no empeores las cosas soltando algún chascarrillo para aliviar tu incomodidad.

Ejemplos de frases altamente prohibidas:

  • Cálmate, espabila, supéralo, no es para tanto…

Es como decir «anímate» cuando estás triste. Inútil. La persona con ansiedad no elige tenerla, de modo que no la culpabilices con este tipo de comentarios.

  • La ansiedad no existe, todo esta en tu cabeza, estás loco…

Son los padres. Es una frase que oigo a menudo, sobre todo con la depresión. Tiene relación con la anterior: como la ansiedad no existe, la persona con ansiedad elige tenerla del mismo modo que la persona con depresión elige tenerla o alguien con la gripe estornuda y tiene fiebre por que quiere.

  • ¿Es por mi?

A ver, esto es delicado. Entiendo que te pueda preocupar que sea por algo que hayas hecho, pero la ansiedad no funciona así. No acostumbra a ser la reacción a un evento en concreto, sino a un cúmulo de preocupaciones y ahora acabas de añadir otra preocupación más, a parte de la culpabilidad por hacerte sentir mal con sus problemas.

A tener en cuenta

Normalizar la situación y animar a que hable de sus sensaciones, sentimientos y pensamientos puede reducir el estigma de la ansiedad y por lo tanto a reducir la culpabilidad y la vergüenza.

Es muy loable que apoyes a alguien con ansiedad, pero es posible que necesite de ayuda profesional ya que hay varios tipos de ansiedad con diferentes niveles de intensidad, de modo que anima a la otra persona a buscarla.

Refuerza cada avance que haga, por muy pequeño que sea. Esto aumentará su autoestima y confianza en si misma, que posiblemente esté mermada, y ayudará a que el cambio de actitud y las nuevas herramientas adquiridas se asientan.

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