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7 Preguntas para cuando tengas ansiedad

question marks on paper crafts

Cuando tenemos ansiedad es muy probable que empecemos a tener pensamientos en ráfaga y nos cueste controlar lo que pensamos. Además, por si fuera poco, hay como una especie de neblina en nuestra cabeza (brainfog en inglés) que nos hace más lentos e imprecisos.

Estos pensamientos intrusivos tienen una connotación desagradable y no acostumbran a llegar a ninguna parte y se convierten únicamente en un gasto energético de la hostia, dejándonos exhaustos.

Por eso es importante tener unas pautas o una especie de guía para ayudarte a centrarte en las preguntas o pensamientos que pueden ayudarte en momentos de ansiedad. A continuación te dejo con algunas:

¿Qué es lo que necesito ahora mismo?

La ansiedad es una respuesta de nuestro organismo frente a una amenaza, es decir, que es algo así como la hija del miedo (como título de peli de terror no está nada mal). Es posible, que este miedo venga por algún tipo de necesidad que no estamos teniendo en cuenta y veamos esta carencia como una amenaza. Si es así, analiza qué es lo que necesitas tanto mental, física y emocionalmente.

Recuerda que cuando lo que quieres y lo que necesitas encaja, todo es gloria y es maravilloso. Pero cuando lo que quieres y lo que necesitas no es lo mismo, surgen problemas. Si escoges lo que necesitas, a largo plazo, se va a convertir en lo que quieres; si lo haces al revés no.

¿A quién puedo pedirle apoyo?

¡Ojo!

APOYO.

Es increíble la de cantidad de personas que en lugar de ofrecer apoyo ofrecen consejos. No es lo mismo, a menudo lo único que queremos es sentirnos escuchados, entendidos y aceptados. Sin juicios y sin consejos.

¿Has logrado identificar qué personas de tu entorno te pueden ofrecer apoyo si se lo pides?

¿Qué es lo que podría soltar o dejar a un lado ahora mismo?

Es posible que la respuesta sea «nada», pero no acostumbra a ser así. De un modo bastante frecuente las personas nos ponemos en último lugar y nos abandonamos por los demás sin tener en cuenta nuestras propias necesidades, voluntades o emociones…

Esto lleva a una sobrecarga de trabajo, emocional, física, mental… que es probable que podamos reducir.

¿Estás sobrecargado? ¿Cuál es tu sobrecarga?

¿Qué límites podría poner establecer con los demás, el trabajo y conmigo?

Sí, contigo también.

La primera parte de la pregunta tiene relación con la anterior, pero los límites contigo mismo también son muy importantes.

Somos especialistas en camuflar el autosabotaje con autocuidado. Te pongo algunos ejemplos:

  • Necesitas un tiempo a solas para aclararte y estar más tranquilo… ¿O te da miedo/vergüenza pedir ayuda?
  • De verdad quieres quedarte como estás… ¿O te menosprecias y no te ves capaz de conseguirlo?
  • Esa cerveza después de un duro día de trabajo es un premio… ¿O es un castigo por hacer un trabajo que no te gusta?

Son preguntas muy concretas que quizás no tienen nada que ver con tu situación, y si tienen relación ha sido pura casualidad. En todo caso, creo que se ve claro como nos podemos autosabotear con la excusa del autocuidado y donde podríamos ponernos límites.

¿Cómo sería bajar el ritmo? (o ¿Cómo sería no tener ansiedad?)

La imaginación puede ayudarte a saber qué paso es el siguiente para conseguir precisamente eso, bajar el ritmo.

Si no tienes un objetivo también puede ayudarte a ello. Algunas personas se identifican con la ansiedad, es decir que la tienen tan interiorizada que no son capaces (o les cuesta muchísimo) saber quién son más allá de «una persona ansiosa» o incluso «una persona enferma» aunque la ansiedad no sea una enfermedad.

En estos casos es importantísimo romper con esta creencia y la imaginación (o visualización) puede ser un gran primer paso.

¿Te has imaginado alguna vez tu vida sin ansiedad?

¿Qué es lo que he intentado hasta ahora?

Saber qué has intentado hacer para reducir la ansiedad es de las mejores cosas que puedes intentar descubrir. Pero lo que es aún mejor es poder distinguir entre aquellas que te han servido y las que no.

Así puedes tener una lista de recursos a los que agarrarte en momentos más difíciles.

Te propongo tener cada uno de tus recursos apuntados en un papelito, un recurso por papelito y tener una especie de «bote medicinal» o «botiquín de ansiedad». Básicamente, que coloques estos papelitos en un contenedor para cuando lo necesites, sacar uno de ellos y hacer lo que ponga, tengas ganas o no (y si puedes), ya que sabes que es algo que te va bien.

Hazlo cuco. O no. Pero yo me lo imagino cuco y moni.

¿He pedido ayuda?

En serio, no es necesario que pases por esto solo.

Pide ayuda. Si quieres.

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